Retirás en el centro de rentadoras del aeropuerto Harry Reid, con las rentadoras de primera línea. Precio final con seguros e impuestos casi siempre incluidos, te ayudamos a armar las salidas al Gran Cañón, Zion y Death Valley y te atendemos por WhatsApp las 24 horas.
En el aeropuerto Harry Reid las rentadoras no están dentro de la terminal: todas funcionan en el Rent-A-Car Center, un edificio propio del aeropuerto a pocos kilómetros, donde están las oficinas de todas las compañías.
Se llega en el shuttle gratuito que sale de la zona de llegadas de cada terminal. Después de retirar el equipaje seguís los carteles de autos de alquiler hasta la parada. El viaje es corto y los buses pasan seguido. En tu voucher figura la rentadora y cualquier indicación especial.
Una aclaración que nos preguntan seguido: no ofrecemos servicio de recepción en la puerta de la terminal. Trabajamos únicamente con rentadoras oficiales, que es lo que garantiza que el auto esté, que el contrato sea el correcto y que tengas respaldo si algo pasa.
Son tres cosas, y las tres son obligatorias. Sin alguna de ellas la rentadora no entrega el vehículo.
Tarjeta de crédito a nombre del conductor principal. La rentadora bloquea una garantía. No se puede usar tarjeta de débito, efectivo ni la tarjeta de un familiar.
Licencia de conducir física y vigente. En Estados Unidos no se acepta la licencia en el celular, ni fotos ni copias. Tiene que ser el plástico, vigente durante todo el alquiler.
Pasaporte válido. La edad mínima es de 19 años (puede variar según la rentadora o la categoría), sin edad máxima. Entre 19 y 24 se paga un recargo por conductor joven, y te lo avisamos antes de reservar.
Para moverte solo por el Strip, no tanto: los hoteles están pegados, el tránsito en la avenida es lento y muchas veces caminar es más rápido. Donde el auto cambia el viaje es afuera de la ciudad.
Por eso muchos clientes lo retiran el día que empiezan las excursiones, y no el día que llegan. Así te ahorrás días de alquiler y de estacionamiento. Contanos tu plan y te decimos qué conviene.
Muchos hoteles grandes del Strip cobran el estacionamiento, también a sus propios huéspedes, y el valet suele costar más. Preguntá al reservar el hotel si el estacionamiento está incluido.
Los hoteles fuera del Strip y del centro muchas veces tienen estacionamiento gratuito. Y en la calle, lo de siempre: no dejes nada a la vista dentro del auto.
Contanos fechas, categoría y qué parques pensás visitar. Te pasamos el precio final por WhatsApp.
Las Vegas es la puerta de entrada a algunos de los paisajes más impresionantes del país, y a casi todos se llega por buenas rutas asfaltadas.
Cerca, para medio día: Red Rock Canyon, a media hora, que en algunas épocas pide reservar horario de entrada; la represa Hoover Dam; y el Valle del Fuego (Valley of Fire), a una hora, con rocas rojas increíbles.
Para un día largo o dormir afuera: el Gran Cañón, en Arizona. El borde oeste (West Rim) queda más cerca; el borde sur (South Rim), el del parque nacional, está a unas cuatro o cinco horas y conviene hacerlo con al menos una noche. Zion, en Utah, está a unas dos horas y media, y en temporada la ruta del cañón se recorre en el bus del parque. Death Valley, en California, está a unas dos horas.
Muchos clientes arman un circuito de varios días: Zion, Bryce Canyon, Page y el Gran Cañón, y vuelta a Las Vegas. O siguen hasta Los Ángeles y devuelven ahí: la rentadora cobra un cargo por devolución en otra ciudad, y te lo incluimos en la cotización.
En verano el calor es extremo, a menudo por encima de los 40 grados, y en Death Valley todavía más. Llevá siempre mucha agua en el auto, aunque la salida sea corta, y evitá las caminatas al mediodía.
Cargá nafta antes de salir y cada vez que puedas. En el desierto hay tramos largos sin estaciones de servicio y sin señal de celular. Descargá los mapas en el teléfono antes de salir.
Mejor no manejar de noche por las rutas del desierto: no hay luz, hay animales que cruzan y, si pasa algo, la ayuda tarda. Planeá volver con luz de día.
No dejes nunca chicos, mascotas ni el celular dentro del auto al sol: se calienta en minutos.
No es imprescindible. A los parques más visitados, Gran Cañón, Zion, Bryce, Valle del Fuego y Death Valley por sus rutas principales, se llega con un auto común.
Una SUV mediana igual es la más elegida: más baúl, más altura y más comodidad en viajes largos. Lo que sí está prohibido casi siempre son los caminos de tierra y fuera de ruta: ahí el seguro no cubre. Garantizamos la categoría, no el modelo exacto: eso lo asigna la rentadora al momento de la entrega.
En una misma excursión podés pasar por Nevada, Arizona, Utah y California. Se puede, y es lo habitual, pero avisanos al reservar por dónde vas a ir, así lo dejamos asentado en el contrato.
En Nevada no hay rutas con peaje, y en los recorridos típicos por los parques tampoco vas a encontrar. El pase de peajes del mostrador, para este viaje, casi nunca hace falta. Los parques nacionales sí cobran entrada por auto.
Quedarse sin nafta en el desierto. Una grúa en medio de la nada es cara y tarda. Si el tanque está a la mitad y hay estación, cargá.
Devolver el auto sin el tanque lleno. La rentadora cobra la nafta faltante mucho más cara. En muchas estaciones la tarjeta extranjera pide un código postal en el surtidor: si no funciona, pagás adentro antes de cargar.
Llegar con la licencia en el celular. No te entregan el auto y perdés la reserva.
Firmar sin leer. En el mostrador a veces se ofrecen adicionales, como asistencia, GPS o silla para chicos, y se pagan ahí sin reembolso. Si algo no coincide con tu reserva, escribinos antes de firmar.
Contanos fechas, categoría y recorrido. Te respondemos lo más rápido posible, los 365 días del año.
Escribinos por WhatsApp 24/7