Retirás en el aeropuerto LAX, con las rentadoras de primera línea. Precio final con seguros e impuestos casi siempre incluidos, te ayudamos a armar el road trip por California y te atendemos por WhatsApp las 24 horas.
Los Ángeles no es una ciudad, es una región enorme. De la playa de Santa Mónica a Hollywood, de Hollywood a Downtown y de ahí a Disneyland hay distancias que en otras ciudades serían viajes entre pueblos. El transporte público existe, pero para un turista no alcanza.
Con auto propio armás el día a tu ritmo: la mañana en Malibú, el atardecer en el observatorio Griffith y la cena en otro barrio, sin depender de aplicaciones de viaje que en estas distancias se vuelven caras.
En LAX las rentadoras no están dentro de la terminal. Las oficinas están afuera del aeropuerto, en el centro de alquiler de autos, y se llega en el transporte gratuito que sale de la zona de llegadas. Seguí los carteles de autos de alquiler al salir con el equipaje.
El aeropuerto está cambiando cómo funciona ese traslado, así que el punto exacto donde se toma y la dirección de la oficina figuran en tu voucher. Calculá un rato más entre que bajás del avión y salís manejando: LAX es grande y en horas pico hay fila.
Una aclaración que nos preguntan seguido: no ofrecemos servicio de recepción en la puerta de la terminal. Trabajamos únicamente con rentadoras oficiales, que es lo que garantiza que el auto esté, que el contrato sea el correcto y que tengas respaldo si algo pasa.
Son tres cosas, y las tres son obligatorias. Sin alguna de ellas la rentadora no entrega el vehículo.
Tarjeta de crédito a nombre del conductor principal. La rentadora bloquea una garantía. No se puede usar tarjeta de débito, efectivo ni la tarjeta de un familiar.
Licencia de conducir física y vigente. En Estados Unidos no se acepta la licencia en el celular, ni fotos ni copias. Tiene que ser el plástico, vigente durante todo el alquiler.
Pasaporte válido. La edad mínima es de 19 años (puede variar según la rentadora o la categoría), sin edad máxima. Entre 19 y 24 se paga un recargo por conductor joven, y te lo avisamos antes de reservar.
Las autopistas de Los Ángeles, que acá llaman freeways, son anchas y bien señalizadas, pero el tránsito es de los peores del país. En hora pico, de mañana y a la tarde, un trayecto de media hora puede llevar más de una hora. Usá Google Maps o Waze y salí temprano.
Los carriles carpool, marcados con un rombo, son para autos con dos o más personas; fijate el cartel, porque algunos piden más. Usarlo solo es una multa cara.
En rojo se puede doblar a la derecha después de frenar del todo, salvo que un cartel lo prohíba. Y cuando suena una sirena, te corrés a la derecha y frenás.
Contanos fechas, categoría y si pensás devolver en otra ciudad. Te pasamos el precio final por WhatsApp.
La gran mayoría de las autopistas de Los Ángeles no tienen peaje. Podés recorrer la ciudad, ir a San Diego o a Las Vegas sin pagar nada en la ruta.
Las excepciones son algunos carriles express, que se pagan con un dispositivo electrónico, y las toll roads de Orange County, al sur, que son electrónicas y no tienen cabinas. Si entrás por error, el cargo llega a la rentadora.
Para un viaje normal, el pase de peajes del mostrador casi nunca hace falta: con el GPS configurado para evitar peajes te movés igual. Si lo contratás, se paga ahí y no se reembolsa.
En la calle, leé todos los carteles: horarios de limpieza, permisos de residentes, cordones pintados de rojo. Una multa o la grúa se resuelven con la rentadora, que te cobra la multa y un cargo de gestión, aunque llegue después de tu viaje.
Los robos de objetos en autos estacionados son frecuentes, también en los lugares turísticos. No dejes nada a la vista, ni una mochila vacía, y llevá las valijas en el baúl desde que salís del hotel, no a la vista en el estacionamiento.
Muchos hoteles cobran el estacionamiento aparte. Preguntá al reservar, y donde puedas, usá un estacionamiento público en lugar del valet.
Es uno de los mejores puntos de partida del mundo para salir en auto. La Highway 1 por la costa hacia el norte, con Santa Bárbara, Big Sur y San Francisco, es el clásico. Algunos tramos de Big Sur a veces se cierran por derrumbes: mirá el estado de la ruta antes de salir.
Hacia el sur, San Diego está a unas dos horas sin tránsito. Hacia el desierto, Palm Springs y el parque Joshua Tree, y siguiendo, Las Vegas. Desde ahí, el Gran Cañón o Zion. Al norte por el interior, Sequoia y Yosemite.
Si querés terminar en otra ciudad, como San Francisco o Las Vegas, se puede devolver el auto ahí. La rentadora cobra un cargo por devolución en otra ciudad, y te lo incluimos en la cotización. Si vas a salir de California, avisanos al reservar para dejarlo asentado. Cruzar a México con el auto, en cambio, la mayoría de las rentadoras no lo permite o pide condiciones especiales: consultanos antes.
La más pedida es la SUV mediana de 5 pasajeros: buen baúl, altura cómoda para las freeways y anda bien tanto en la ciudad como en un road trip largo.
Para grupos, la minivan de 7 u 8 asientos tiene más lugar para las valijas que una SUV de 7. Para dos personas por la costa, el convertible es un clásico de California. Garantizamos la categoría, no el modelo exacto: eso lo asigna la rentadora al momento de la entrega.
Devolver el auto sin el tanque lleno. La rentadora cobra la nafta faltante mucho más cara que una estación de servicio. En muchas estaciones la tarjeta extranjera pide un código postal en el surtidor: si no funciona, pagás adentro antes de cargar.
Llegar con la licencia en el celular. No te entregan el auto y perdés la reserva.
Dejar cosas a la vista en el auto. Es la forma más rápida de terminar con un vidrio roto.
Firmar sin leer. En el mostrador a veces se ofrecen adicionales, como asistencia, GPS, pase de peajes o silla para chicos, y se pagan ahí sin reembolso. Si algo no coincide con tu reserva, escribinos antes de firmar.
Contanos fechas, categoría y recorrido. Te respondemos lo más rápido posible, los 365 días del año.
Escribinos por WhatsApp 24/7